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La inflación amenaza con superar el 3% en marzo y pone en jaque las metas del primer trimestre

Subas en carne, combustibles por el conflicto en Medio Oriente y factores estacionales mantienen la presión sobre los precios, elevando el acumulado enero-marzo por encima de lo previsto y retrasando la convergencia a niveles más bajos.

PorTendencia de noticias
21 mar, 2026 11:38 a. m. Actualizado: 21 mar, 2026 11:40 a. m. AR
La inflación amenaza con superar el 3% en marzo y pone en jaque las metas del primer trimestre

La inflación de marzo en Argentina se encamina a rondar el 3% o incluso superarlo, según las proyecciones de consultoras privadas, lo que impulsaría el cierre del primer trimestre por encima del 9% acumulado. Este escenario complica las metas oficiales y las bases del Presupuesto 2026, que contemplaba una inflación anual apenas superior al 10%, cuando ya en los primeros tres meses se acumularía una diferencia cercana a un punto porcentual. El Gobierno deberá aguardar, al menos, hasta mayo para aspirar a perforar el piso del 2% mensual, en medio de presiones externas e internas que frenan la desinflación.


Los principales impulsores de esta dinámica incluyen el comportamiento persistente de la carne —un componente central de la canasta de consumo familiar—, que ya había registrado un fuerte avance del 7,4% en febrero y continuó con incrementos estimados en torno al 5% durante marzo. A esto se suma el encarecimiento de los combustibles, con alzas de hasta 10% en las naftas en lo que va del mes, derivadas del impacto del conflicto bélico en Medio Oriente sobre el precio internacional del petróleo.


Estos factores externos e internos generaron un replanteo en las expectativas. El Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, que recopila pronósticos de consultoras, anticipaba originalmente un IPC mensual de entre 2,4% y 2,5% para marzo, pero la realidad superó esas cifras. Ahora, las estimaciones privadas ubican el indicador entre 2,8% y 3%, con algunas voces —como las de Isonomía— que no descartan llegar al 3,5%.


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El ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció públicamente esta desviación. “Veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete, ocho meses”, expresó durante su participación en un encuentro del IAEF el jueves pasado. Y añadió: “A partir de ahora deberíamos volver a un proceso de desinflación. Más temprano que tarde la inflación va a converger a los guarismos que todos queremos ver”.


Esta meseta inflacionaria se observa con consistencia desde el inicio del año. En enero, el IPC finalizó en 2,9% (por encima del 2,4% previsto), y febrero repitió esa misma marca pese a una proyección inicial de 2,7%. Si marzo confirma las estimaciones actuales, el trimestre cerraría superando el 8,5% de igual período de 2025, ubicándose en una posición intermedia en el ranking histórico desde 2016 —quinto lugar—, por debajo de años como 2024.


Economistas consultados coinciden en que la “variable estrella” del plan económico enfrenta un estancamiento. Ricardo Delgado, de Analytica, señaló que “para marzo se estima que la inflación ronde el 3%, es decir muy similar a las marcas de enero y febrero”. Fernando Marull, de FMyA, comparte una visión parecida, aunque reconoce variaciones entre consultoras.


Sin demasiadas expectativas


El efecto de los combustibles trasciende su peso directo en el IPC (inferior al 0,4%), ya que impacta en costos de transporte y producción agropecuaria —especialmente gasoil y fertilizantes—, elevando precios de alimentos y complicando el traslado a góndolas en un contexto de consumo débil, donde las empresas mantienen márgenes bajos o nulos.


Hacia adelante, algunos analistas anticipan una posible moderación a partir de abril, aunque “nada muy destacado”. “A partir de abril el Gobierno puede mostrar alguna curva descendente en la inflación, aunque muy moderada y de ninguna manera pensando en perforar el 2%”, explicó Delgado, quien resaltó que la economía no está en recesión, pero sí en un estancamiento donde “la actividad no reacciona”.


Con este panorama, el desafío inmediato pasa por contener las presiones para retomar la senda descendente y evitar que el primer trimestre consolide un piso inflacionario más alto de lo deseado.

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